El pasado viernes 29 de noviembre, el Estadio 3 de Marzo de Guadalajara fue testigo de una noche nostálgica cuando Maná, la banda más emblemática del rock mexicano, pisó su tierra natal para ofrecer el primer concierto de dos, donde reunieron a aproximadamente 17 mil personas. El cuarteto conformado por Juan Calleros, Alex González, Sergio Vallín y Fer Olvera, demostró una vez más por qué son leyendas vivientes del rock en español.
La música inició con los teloneros The strangers, quienes interpretaron covers de clásicos del rock y que fueron muy bien recibidos. A pesar de que el concierto estaba programado para las 9:00 p.m., la espera se alargó unos minutos, comenzando finalmente a las 9:40 p.m. La espera valió la pena cuando los primeros acordes de «Manda una señal» estallaron en el estadio, acompañados de impresionantes efectos de pirotecnia que iluminaron la noche. La energía de la banda era palpable, y el público no tardó en entregarse por completo, coreando la letra de la siguiente canción, «De pies a cabeza», que preparó el terreno para una noche llena de grandes momentos.



«¡Muy buenas noches Guadalajara, Jalisco, México! Qué emoción estar en nuestra bendita tierra, nos la vamos a pasar a poquísima madre esta noche», gritó Fer Olvera, el frontman, desatando la euforia de los asistentes. Maná dejó claro que su amor por Guadalajara sigue intacto, y durante el concierto, el calor del público fue retribuido con una serie de éxitos que cruzaron generaciones.
La banda recordó al tapatío Carlos Santana durante la interpretación de «Corazón espinado», tema que hizo vibrar a todos los presentes con su inconfundible sonido latino y rockero. En un momento conmovedor, la banda invitó al escenario a la brigada Los Pumas, un grupo que combate los incendios en el Bosque La Primavera, reconociendo su labor y su esfuerzo por reforestar y proteger el medio ambiente. La escenografía, que incluía una tortuga gigante, fue un recordatorio visual del trabajo de este grupo en la conservación de la fauna.



Uno de los puntos enérgicos de la noche llegó cuando Alex González, el carismático baterista, se apoderó del escenario con un solo de batería impresionante que hizo explotar la energía de la multitud. Este momento sirvió como transición para llevar al público a un escenario secundario, instalado en el centro del estadio, donde la banda ofreció una serie de versiones acústicas de «Te solté la rienda», «Te lloré un río» y «El reloj cucú», donde Fer dedicaba palabras emotivas recordando a sus padres y a aquellos que ya no están con nosotros.
No faltaron los momentos de humor y de cercanía con los fans. Fer, quien no perdió oportunidad para interactuar con el público, hizo varias intervenciones, quejándose de los precios elevados de las cervezas en el evento: «¡Las venden bien caras, cabrones!», bromeó, generando las carcajadas del público y recordando anécdotas de su juventud con su antigua banda Sombrero Verde, así como historias de su paso por la tradicional cantina La Fuente y Puerto Vallarta.



Con casi dos horas de concierto, Maná dejó lo mejor para el final. El estadio vibró con «Clavado en un bar», un clásico que nunca puede faltar en su setlist, y cerraron con «Rayando el Sol».
Este par de conciertos en Guadalajara fueron un claro ejemplo de por qué siguen siendo «profetas en su tierra».
Reseña: Andy McCormick / Foto: Akira Krasso