El pasado viernes 28 de febrero, el Cuerda Cultura en Guadalajara se convirtió en el escenario de una noche vibrante de música alternativa con el esperado regreso de Rey Pila. Acompañados por Promiseland y The Shelter como bandas abridoras, el show ofreció una mezcla explosiva de sonidos electrónicos, post-punk y rock que dejó a los asistentes con ganas de más.
La velada arrancó con Promiseland, quien se encargó de calentar motores con una energía arrolladora. Temas como «Take Down The House» y «3D Flower» resonaron en el venue, preparando el ambiente para lo que sería una noche inolvidable. Su estilo experimental y la intensidad de su presentación lograron captar la atención del público desde el primer acorde.
El siguiente turno fue para The Shelter, una banda que ya contaba con un grupo sólido de seguidores en el recinto. La ovación no se hizo esperar cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de «Vida Violenta» y «La Traición», dos de los temas más coreados de la noche. La conexión entre la banda y el público fue evidente, logrando que la energía en el Cuerda Cultura alcanzara nuevos niveles.
Minutos después, con un recinto prácticamente lleno y una atmósfera de euforia palpable, Rey Pila hizo su aparición. Sin embargo, el inicio no estuvo exento de complicaciones. Problemas técnicos obligaron a la banda a interpretar «Amygdalae» dos veces seguidas, una situación que lejos de opacar el momento, demostró la profesionalidad y buen humor de Diego Solórzano y compañía.

Superados los inconvenientes, la banda desató una avalancha de éxitos que encendieron al público. «No Longer Fun» y «Fire Away» hicieron que los asistentes se sumergieran en la intensidad de su propuesta sonora. Ataviado con un elegante traje negro, Diego Solórzano se convirtió en el maestro de ceremonias perfecto, guiando a la multitud con su carisma y energía inagotable.
La noche avanzó con interpretaciones magistrales de canciones como «Alexander», «Fantasma», «Surveillance Camera» y «Flames», cada una recibida con ovaciones ensordecedoras. La combinación de sintetizadores, guitarras afiladas y una voz inconfundible hizo que cada tema resonara con fuerza en el corazón de los fanáticos.
Para el cierre, Rey Pila no escatimó en emociones y regaló un broche de oro con potentes versiones de «Ojos de Terror», «Disciples IV» y «Ninjas». El público, entregado de principio a fin, coreó cada palabra con una pasión que reflejaba la devoción que la banda ha cultivado a lo largo de los años.


El concierto de Rey Pila en Guadalajara fue más que una presentación; fue una celebración de la música y la conexión genuina entre una banda y su audiencia. A pesar de los contratiempos técnicos, la noche se consolidó como una experiencia inolvidable, reafirmando el lugar de Rey Pila como una de las propuestas más sólidas y emocionantes de la escena alternativa en México.
Reseña: Edgar Ibarra / Foto: Jeampierre Gutiérrez