El Hermoso Cariño Festival dejó el pasado sábado una estampa memorable en la Concha Acústica del Parque Agua Azul. Más que un evento, fue una jornada fluida y luminosa donde la puntualidad de las bandas, el buen clima y una buena vibra colectiva se combinaron para crear una experiencia sólida y acogedora de principio a fin.




Desde temprano, la música se adueñó del parque. Agley abrió el camino con un set íntimo bajo el sol de la tarde, dando paso a Ladrones y su mezcla poderosa que terminó de encender a los primeros asistentes.



Tino el Pingüino mantuvo el impulso con rimas afiladas, preparando el terreno para lo que sería una tarde-noche de emociones en crescendo.



Hello Seahorse! subió al escenario en punto, enfrentando sin titubeos un par de fallas técnicas. Lejos de quebrarse, Denise Gutiérrez conquistó al público con temple y autenticidad, además de su extraordinaria voz, convirtiendo lo que pudo ser un tropiezo en un momento de conexión. Ya para entonces, el ambiente estaba a tope: el clima benevolente, los precios accesibles en comida, y la comodidad de áreas limpias y ordenadas daban la sensación de un festival bien pensado y mejor ejecutado.




Gondwana entró cuando el parque comenzaba a refrescar, regalando un viaje reggae que hizo bailar a todos sin importar su lugar en el recinto.




No pasó mucho tiempo para que Charles Ans tomara el micrófono y, entre rimas, confesara el cariño que tiene por Guadalajara. Fue uno de los actos más celebrados: su energía y el coro multitudinario de luces y gritos crearon uno de los momentos más potentes de la noche (nuestro momento favorito).



Porter llegó con la brisa nocturna. La agrupación tapatía no solo interpretó clásicos, sino que también dio un vistazo a su nuevo álbum. Entre aplausos y nostalgia, celebraron el estar en casa y la respuesta no pudo ser más cálida.



Finalmente, Siddhartha cerró con precisión y emoción. Apareció puntual, como todo el festival, frente a un recinto prácticamente lleno. Desde la primera canción, la conexión fue inmediata. Entre temas emblemáticos y adelantos de su próximo disco, el público se entregó sin reservas, cantando cada frase como propia.




Al terminar, quedó claro que Hermoso Cariño logró algo difícil: juntar generaciones, estilos y sensibilidades en una misma celebración sin contratiempos. Ya se extrañaba un festival así.
Por Andy McCormick