Con Bugonia, Yorgos Lanthimos y Emma Stone reafirman que hay colaboraciones que no sólo funcionan: brillan. El director griego y la actriz estadounidense vuelven a crear un universo propio, retorcido y profundamente humano, donde lo absurdo se mezcla con lo cotidiano hasta que se vuelve imposible distinguirlos. Como en The Favourite o Poor Things, aquí la dupla no teme empujar los límites de lo “normal”, pero esta vez lo hace desde un terreno más íntimo y punzante.
La premisa parece simple: un par de jóvenes atrapados en su burbuja de teorías conspirativas secuestran a una poderosa empresaria farmacéutica convencidos de que es una entidad alienígena. Pero lo que en otras manos podría ser una farsa se convierte, en la sensibilidad de Lanthimos, en un pequeño laboratorio emocional sobre la paranoia contemporánea, la desinformación y la necesidad desesperada de encontrar sentido en un mundo desbordado.
El corazón de Bugonia late en ese sótano donde casi todo ocurre. Lanthimos transforma un espacio mínimo en un microcosmos lleno de tensión, humor extraño y momentos de humanidad desconcertante. La fotografía —filmada en VistaVision, con encuadres que parecen pinturas— agrega un aire de elegancia inquietante que contrasta con lo crudo del encierro. Es cine que se mira con los ojos y con el cuerpo: se siente, incomoda y seduce.


Emma Stone vuelve a demostrar por qué es una intérprete única. Aquí no sólo actúa: moldea la película desde dentro. Su presencia habita cada silencio, cada mirada, cada cambio de tono. Junto a Jesse Plemons, quien entrega una de sus actuaciones más complejas y magnéticas, construyen un duelo psicológico que se sostiene incluso cuando la historia juega con la frontera entre la comedia negra, el thriller y la sátira social.
Aunque Bugonia es un remake de Save the Green Planet! (2003), Lanthimos no intenta replicar la original, sino reinterpretarla desde su propio lenguaje: una mezcla de ironía, belleza incómoda y reflexión moral. El resultado es una experiencia contenida pero poderosa, donde cada decisión —del formato cerrado al humor macabro— busca que el espectador confronte sus propios prejuicios.
Más allá de extraterrestres o teorías delirantes, Bugonia es una historia sobre personas tratando de entender el mundo a través de narrativas que a veces nos salvan y a veces nos destruyen. Y en ese caos emocional, la alianza Lanthimos-Stone vuelve a ser luminosa: una exploración de lo femenino, lo vulnerable y lo feroz, hecha desde la complicidad creativa de dos artistas que parecen hablar un idioma secreto.
En una época saturada de certezas fáciles, Bugonia apuesta por lo ambiguo, lo incómodo y lo profundamente humano. Y eso, en el cine actual, ya es un acto de valentía.
