Nos lanzamos a ver Scream 7. Sí, ya va en la siete…
La fórmula no cambia:
El mismo disfraz de Ghostface.
Las mismas persecuciones interminables.
Las mismas muertes sangrientas.
Y, por supuesto, Sidney sobreviviendo una vez más.
Pero en esta ocasión la historia gira en torno a algo distinto —al menos en intención—: la relación entre Sidney y su hija, una especie de “Sidney 2.0”, la nueva sobreviviente en formación. La amenaza ya no es solo contra ella, sino contra lo que más ama.
Nuevo pueblo, nuevas caras… misma situación. Uno (o varios) personajes encapuchados, impulsados por una venganza que, como siempre, viene acompañada de un hambre insaciable de sangre.


¿Hay algo realmente nuevo? No.
¿Entretiene? Sí.
Durante casi dos horas la película logra mantenerte atento. Aunque mentalmente ya sabes lo que va a pasar —quién podría ser, cuándo vendrá el siguiente ataque, el clásico falso susto antes del verdadero—, no puedes evitar quedarte mirando la pantalla sin parpadear. La saga sabe jugar con la tensión y con nuestra propia expectativa.
Vemos a una Neve Campbell más madura, con el trauma aparentemente trabajado y hasta manejando la situación con cierto cinismo. Pero su actitud cambia cuando la amenaza se dirige hacia su hija. Ahí sale la madre protectora, la sobreviviente que no está dispuesta a repetir la historia.
Su eterna compañera de traumas, Courteney Cox, sigue presente como aliada, recordándonos que el lazo entre sobrevivientes es casi irrompible. Sin embargo, la película también deja claro que, por más que queramos proteger a quienes amamos, el verdadero poder y la fuerza, nace desde adentro de uno mismo.
Lo más flojo de la película son los villanos. Su origen y motivaciones resultan débiles, poco trabajados, sin peso emocional. Son antagonistas funcionales, pero no memorables. Y en una saga donde el “quién es” siempre ha sido clave, aquí la revelación no termina de impactar.
¿Es revolucionaria? No.
¿Es fiel a la esencia de la saga? Totalmente.
¿Habrá más películas? Todo apunta a que sí.
Porque mientras Ghostface siga encontrando a quién llamar por teléfono… la historia no va a terminar.