Pasajero, una película entre el deseo y la incomodidad.

Por: Tonnie Zanabria

PASAJERO, dirigida por Harry Lighton, es una película que puede sentirse intensa desde muchos frentes, pero que vale la pena acercarse a ella sin prejuicios, más como una experiencia que como algo que hay que descifrar.

Lo interesante es que, dentro de todo lo que propone, hay una historia muy centrada en sus personajes, la relación que construye no es la típica, y justo ahí está su atractivo, se mueve en códigos distintos, en dinámicas que no siempre son cómodas, pero que están trabajadas con suficiente cuidado como para que se sientan reales y no solo provocativas.

Las actuaciones ayudan muchísimo a que esto funcione, Alexander Skarsgård aporta una presencia muy firme, muy contenida, que sostiene gran parte de la tensión sin necesidad de exagerar, por otro lado Harry Melling logra que su personaje se sienta cercano, alguien a quien puedes ir entendiendo poco a poco, incluso cuando toma decisiones que no son tan fáciles de asimilar.

La película no es ligera ni complaciente, pero tampoco es inaccesible, tiene momentos que pueden incomodar, sí, pero también otros donde todo se vuelve más introspectivo, más enfocado en lo que sienten los personajes que en lo que hacen. Y ese balance es lo que la hace interesante de ver.

Más que ofrecer respuestas claras, Pasajero propone sensaciones, preguntas, momentos que se quedan dando vueltas, esas de esas películas que funcionan mejor si entras dispuesto a dejarte llevar por su ritmo y por su forma de contar.

No es una recomendación “segura”, pero sí una muy válida si buscas algo distinto, algo que se salga de lo convencional y que, incluso desde la incomodidad, tenga algo que decir.

Su estreno será este 16 de Abril en algunos Cines, gracias a Cine Caníbal.

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