Caos, sudor y culto: así se vivió la noche con El Muertho de Tijuana

El pasado sábado 9 de mayo, el Anexo Independencia recibió a uno de los personajes más icónicos de la escena independiente mexicana: El Muertho de Tijuana. Fue una noche donde lo bizarro y lo musical se dieron la mano para armar una fiesta que, más que concierto, se sintió como una reunión de culto.

La noche arrancó con fuerza local. Senseless Pity abrió fuego con su estilo oscuro y electrónico que puso a vibrar el lugar de inmediato.

Después fue el turno de Sochi. Con una propuesta poderosa, lograron mantener la atención de la audiencia. Su presentación fue el equilibrio perfecto: ritmos bailables pero con ese toque de melancolía que preparó el terreno para la extrañeza que estaba por venir.

Cuando el Muertho de Tijuana subió al escenario, el ambiente cambió por completo. Armado únicamente con su guitarra, sus secuencias y su inconfundible maquillaje, El Muertho demostró por qué tiene una base de fans tan fiel en Guadalajara.

No hubo barreras. El Muertho interactuó con la gente, lanzó sus «bendiciones» y convirtió el Anexo en un centro de ceremonia masiva 

El show fue crudo y directo. Sin grandes producciones de luces, El Muertho llenó el escenario con pura personalidad y carisma como ya es costumbre en todas sus presentaciones; siempre en compañía de su infaltable Ratita trisexual.

Fue una noche redonda para el underground. El Anexo Independencia volvió a demostrar que es el lugar ideal para estos eventos íntimos donde el sudor y la música están a centímetros de distancia.

El Muertho de Tijuana con su ya clásico repertorio brindó al público tapatío una de las  fechas más divertidas y auténticas de lo que va del año.

El cierre espectacular se dio con el artista en medio del público atendiendo a toda su fanaticada, generando la felicidad y el caos que sólo un personaje así puede lograr.

Por Uriel Villalobos

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