La nueva cinta de Will Gluck, parte de una premisa que parece salida de una versión juvenil y sexualizada de La purga: en un futuro cercano, el gobierno de Estados Unidos prohíbe las relaciones sexuales fuera del matrimonio durante casi todo el año y concede únicamente una noche de libertad para los solteros.
La idea, por lo menos sobre el papel, resulta llamativa. Y aunque la película no aprovecha todo el potencial de su planteamiento, sí consigue convertirse en una propuesta ligera y bastante dominguera, especialmente para quienes disfrutan las comedias románticas con situaciones absurdas, protagonistas carismáticos y un humor que apuesta constantemente por lo incómodo.
La historia sigue a Allie (Monica Barbaro), una cantante de jingles que todavía cree en encontrar el amor verdadero, y Owen (Callum Turner), dueño de una pizzería que acaba de descubrir que su relación de años no era exactamente lo que imaginaba. Ambos llegan a esta particular noche con expectativas muy diferentes, pero el destino se empeña en cruzarlos una y otra vez.
A partir de ahí comienza una serie de encuentros, desencuentros, persecuciones y situaciones cada vez más disparatadas. El principal atractivo está precisamente en ver cómo dos personas que aparentemente buscan cosas distintas terminan descubriendo que tienen más en común de lo que imaginaban.


Barbaro y Turner son, sin duda, lo mejor de la película. Existe una química natural entre ambos que permite que la historia avance incluso cuando el guión comienza a llevarlos por caminos poco convincentes. Sus personajes tienen encanto, son fáciles de seguir y funcionan bien como pareja protagonista. No reinventan la comedia romántica, pero sí consiguen que uno quiera saber cómo terminará su relación.
El problema está en que Sólo por una noche parece tener dos películas distintas dentro de ella. Por un lado, está la comedia romántica ligera sobre dos personas que buscan conectar en un mundo obsesionado con el placer inmediato. Por otro, aparece una crítica social a un régimen que controla la intimidad y las decisiones personales de sus ciudadanos. Esta segunda película es mucho más interesante, pero también es la que menos se desarrolla.
La comparación con La purga resulta inevitable, aunque aquí el elemento central no son los asesinatos o el caos criminal, sino el sexo. El concepto permite hacer algunas observaciones interesantes sobre la libertad, la presión social, las relaciones y la manera en que las personas entienden la intimidad. Sin embargo, la cinta prefiere mantenerse en terreno seguro y utilizar la distopía principalmente como escenario para sus enredos románticos.


Sólo por una noche no parece querer ser una gran reflexión política, sino una comedia para pasar un rato agradable.
Otro punto a favor es la música. La banda sonora acompaña bien el tono juvenil y romántico de la historia, mientras que Monica Barbaro tiene algunos momentos musicales que terminan siendo de los más agradables de la película. Particularmente destaca su interpretación de “Only You”, de Yazoo, que aporta uno de los momentos más bonitos de la cinta.
No es una mala opción para una tarde de cine sin demasiadas pretensiones: una comedia romántica ligera, con adolescentes y jóvenes adultos como público natural, algo de humor, romance, situaciones incómodas y una premisa que seguramente dará más de una conversación al salir de la sala.
Calificación: 6/10.
Ficha técnica
Título: Sólo por una noche (One Night Only)
Año: 2026
Dirección: Will Gluck
Guion: Travis Braun
Reparto: Monica Barbaro, Callum Turner, Maya Hawke, Julia Fox, King Princess, Ziwe, Ben Marshall, Ella Loudon, Molly Ringwald, LeVar Burton y Nicholas Braun
Fotografía: Yaron Orbach
Edición: Tia Nolan y Robert Nassau
Música: Este Haim y Christopher Stracey
Distribuidora: Universal Pictures / UIP
Duración: 102 minutos
Género: Comedia romántica / Distopía