#Cine Verity: la verdad tiene demasiadas versiones

Verity: La sombra de un engaño, juega con la idea desde el primer momento de no dejarnos saber cuál es la verdad y, para quienes llegamos al cine después de haber leído la novela de Colleen Hoover, hay algo que agradecerle a la adaptación de Michael Showalter: sí respeta bastante bien el libro original.

La película sigue a Lowen Ashleigh (Dakota Johnson), una escritora que recibe la oportunidad de su vida cuando es contratada para terminar la exitosa saga de Verity Crawford (Anne Hathaway), una autora que quedó incapacitada después de un accidente. Lowen se instala en la casa de los Crawford para revisar el material de Verity y trabajar en los libros pendientes, pero termina encontrando algo que nunca debió leer: un manuscrito autobiográfico en el que la escritora revela una serie de secretos perturbadores sobre su familia.

A partir de ahí, Verity se convierte en un juego de percepciones. ¿La mujer postrada en una silla de ruedas es realmente la víctima que todos creen? ¿El manuscrito cuenta la verdad? ¿O estamos frente a otra de las elaboradas ficciones de Verity?

Y ahí está precisamente una de las virtudes de la película: no intenta explicarlo todo. Aunque hay cambios inevitables respecto a la novela —y algunos personajes o situaciones quedan fuera—, la adaptación conserva los principales acontecimientos, los momentos que los lectores esperan encontrar y, sobre todo, esa sensación de estar entrando en una historia donde cada versión de los hechos puede ser manipulada.

Para quienes conocen el libro, esto juega a favor. Verity no busca reinventarse ni corregir a Hoover para convertirse en otra película; toma su material y lo lleva a la pantalla con bastante fidelidad. Y aunque quizá pierde parte de la profundidad psicológica que tiene la novela al meternos directamente en la cabeza de Lowen y Verity, mantiene la esencia del misterio y esa pregunta que acompaña al espectador hasta los créditos: ¿a quién le creemos?

El problema está en que no todos los personajes tienen la misma fuerza.

Dakota Johnson interpreta a Lowen con una expresión prácticamente inamovible durante buena parte del metraje. Su interpretación resulta demasiado plana y, en momentos que deberían transmitir miedo, obsesión, deseo o paranoia, cuesta conectar con lo que está viviendo el personaje. La película necesita que Lowen sea nuestro punto de entrada a esta pesadilla doméstica, pero su protagonista parece estar viendo todo desde fuera.

Y entonces aparece Anne Hathaway.

Aunque Verity pasa gran parte de la película en una silla de ruedas, Hathaway consigue que su presencia sea mucho más poderosa que la de personajes que sí pueden moverse libremente. Entre miradas, gestos mínimos, cambios de personalidad y las distintas versiones de la escritora que conocemos a lo largo de la historia, la actriz se adueña de la pantalla. Su Verity puede resultar seductora, perturbadora, vulnerable o directamente aterradora, y Hathaway parece divertirse con cada una de esas caras.

La película es de Anne Hathaway. Sin demasiadas vueltas.

Josh Hartnett, por su parte, funciona como ese punto intermedio que mantiene la duda sobre Jeremy. Su personaje consigue despertar tanto confianza como sospecha, aunque la dinámica romántica con Lowen no termina de tener toda la química que la historia necesita.

Visualmente, la casa de los Crawford hace buena parte del trabajo. Es elegante, fría y al mismo tiempo claustrofóbica; un espacio que poco a poco deja de sentirse como un hogar para convertirse en una especie de laberinto. La atmósfera acompaña los secretos, las apariciones de Verity y los momentos más oscuros, aunque el thriller pocas veces llega a ser realmente aterrador.

Y si algo permanece intacto es esa capacidad de Verity para hacer que desconfiemos de absolutamente todos. La historia está construida sobre manuscritos, recuerdos, confesiones y versiones contradictorias, por lo que incluso cuando creemos haber descubierto la verdad, la película vuelve a mover las piezas.

El desenlace, además, mantiene la ambigüedad. No esperen una respuesta definitiva que cierre cada interrogante y nos diga exactamente quién mintió y quién dijo la verdad. El final queda abierto a interpretación, tal como sucede con la novela y con las distintas lecturas que los fans han construido alrededor de ella.

Verity: La sombra de un engaño quizá no alcance la complejidad psicológica de la novela, pero tampoco traiciona su esencia. Es un thriller entretenido, con suficiente misterio para mantenernos atentos y con una adaptación que, para los lectores, resulta mucho más fiel de lo que podría esperarse.

Puede que Dakota Johnson no consiga darle a Lowen toda la intensidad que necesita, pero Anne Hathaway compensa buena parte del desequilibrio y termina convirtiéndose en la razón principal para seguir mirando.

YA DISPONIBLE EN CINES DE MÉXICO.

Ficha técnica

Título: Verity: La sombra de un engaño
Año: 2026
Dirección: Michael Showalter
Guion: Nick Antosca
Basada en: Verity, novela de Colleen Hoover
Género: Thriller psicológico / Suspenso / Drama
Duración: 114 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Anne Hathaway, Dakota Johnson, Josh Hartnett

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