VIRREY: EL DESIERTO ARDIÓ EN EL CONJUNTO SANTANDER

La banda tapatía VIRREY convirtió el escenario del Conjunto Santander en un territorio de fuego, arena y frontera con Alacránico, un espectáculo que no se limitó a presentar un nuevo disco: propuso un viaje.

Y el público entendió perfectamente el código de vestimenta. Entre botas y sombrero, los asistentes se sumaron al mood de una noche que desde el primer momento prometía ser distinta.

La velada comenzó con Conjunto Gorrión, envuelto en una atmósfera roja que evocaba el calor abrasador del desierto. El escenario parecía arder y, poco a poco, esa sensación de tierra caliente, polvo y paisaje fronterizo fue preparando el terreno para la llegada de VIRREY.

Formada a finales de 2018, la agrupación ha construido una propuesta que entiende la música como un territorio conceptual. En Ánima (2019), la tierra y la celebración de la muerte fueron el punto de partida; en Marina (2023), el agua y el mar transformaron su paisaje sonoro. Ahora, con Alacránico (2026), VIRREY completa esta etapa elemental con el fuego como centro de una propuesta inspirada en el desierto, la frontera y la vida del norte de México.

Y si algo quedó claro en el Conjunto Santander es que la banda no concibe sus álbumes como simples colecciones de canciones. Cada etapa tiene una identidad propia y, en vivo, todas esas identidades conviven.

Desde “Calophornia”, con la participación de Dwight en la trompeta, el concierto tomó una dimensión expansiva. “Avanzando”, “Cactus”, “Remedios Varo”, “Lobos en la arena” y “Combustión” fueron construyendo ese paisaje sonoro donde el rock alternativo se encuentra con una sensibilidad profundamente mexicana.

Pero Alacránico no se quedó encerrado en su propio universo. VIRREY también recorrió su historia interpretando temas de sus otros universos, también hubo espacio para mirar hacia atrás, incluso hacia la etapa de la banda como Remmy. Así, el concierto se convirtió en una especie de mapa de la trayectoria de VIRREY: desde sus primeros pasos hasta el presente, pasando por Ánima, Marina y ahora Alacránico.

Porque si algo hace VIRREY es entender que la identidad mexicana no tiene por qué presentarse en un solo formato. Puede ser surrealista, psicodélica, rockera, norteña, oscura, melancólica y explosiva al mismo tiempo.

Uno de los momentos más especiales llegó con “Cenizas”, canción que contó con la participación de SOFISH y que representa uno de los próximos lanzamientos de la agrupación. Después, “Nerón”, “Si se ha vivido bien” y “Explosiones” llevaron el concierto hacia su desenlace, cerrando una noche que se sintió como una declaración de principios.

Roberto, Trino, Carlos, Erick, Ichiro y Chix demostraron que la banda se encuentra en uno de sus momentos más ambiciosos. No sólo por el tamaño del espectáculo, sino por la claridad de una propuesta que ha ido creciendo disco tras disco. VIRREY no está intentando repetir lo que ya hizo. Al contrario: está construyendo un universo donde cada álbum es un elemento y cada presentación, una nueva forma de recorrerlo.

Por eso, la presentación de Alacránico en el Conjunto Santander se sintió como uno de los conciertos más importantes en la historia de la agrupación. Fue una noche de fuego, identidad y evolución. Un espectáculo donde el desierto no fue sólo un escenario, sino una idea: un lugar de resistencia, transformación y supervivencia.

VIRREY dejó claro que todavía hay mucho territorio por conquistar: El alacrán apenas empieza a caminar.

Por Andy McCormick

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